Nuria Velez Benito
Crecer también puede necesitar apoyo
Un espacio seguro para comprender lo que sienten y ayudarles a crecer con mayor seguridad
Cuando no encuentran las palabras, su conducta también habla
Los niños y adolescentes no siempre saben explicar qué les ocurre. El malestar puede manifestarse a través del bloqueo, la tristeza, la desmotivación, la ansiedad, la ira, el aislamiento, las dificultades académicas o los cambios en su manera de relacionarse en casa, en el colegio o con su grupo.
La terapia les ofrece un espacio cercano, seguro y libre de juicios, adaptado a su edad y a su forma de expresarse. A través de la conversación, los recursos visuales, el juego o las narraciones, les acompaño a comprender lo que sienten, poner palabras a su experiencia y desarrollar herramientas que puedan ayudarles dentro y fuera de consulta.
Algunas situaciones que podemos trabajar en terapia
Cada niño y adolescente vive las dificultades de una manera diferente. Estas son algunas de las situaciones más habituales.

Bloqueo, desmotivación, estrés o miedo ante las exigencias y decisiones del entorno académico.

Acoso, aislamiento, conflictos con iguales o dificultad para sentirse parte de un grupo.

Preocupación, miedo, tristeza, apatía o cambios emocionales que afectan a su vida cotidiana.

Estallidos, rebeldía, violencia o conductas que expresan un malestar difícil de nombrar.

Divorcios, pérdidas o situaciones familiares que alteran su seguridad y su equilibrio emocional.

Necesidades de adaptación o neurodivergencias que todavía no han sido comprendidas adecuadamente.
A veces necesitan ayuda antes de saber cómo pedirla
Algunas señales pueden aparecer gradualmente y confundirse con una etapa pasajera. Cuando se mantienen, aumentan o afectan a su vida familiar, académica o social, conviene detenerse y tratar de comprender qué hay detrás.
Terapia infantil y juvenil personalizada
Un acompañamiento cercano, adaptado a su edad y profesional
Cada niño y adolescente tiene su propia manera de comprender, sentir y expresar lo que le ocurre. Por eso, adapto el proceso a su edad, su historia y sus necesidades, construyendo un vínculo de confianza desde el que pueda sentirse visto, escuchado y respetado.

Un espacio cálido y sin juicios donde puedan sentirse vistos, escuchados y respetados.

Conversación, juegos, narraciones y apoyos visuales ajustados a su forma de comprender.

Cuando el proceso lo requiere, acompaño también a la familia para favorecer cambios duraderos.
Resolvemos tus dudas antes de empezar
Es normal tener preguntas antes de iniciar un proceso psicológico con un niño o adolescente. Aquí encontrarás respuestas sobre las sesiones, la participación familiar y la forma de comenzar con mayor tranquilidad y confianza.
Puede ser conveniente solicitar orientación cuando observas cambios emocionales, académicos, sociales o de comportamiento que se mantienen en el tiempo, generan sufrimiento o afectan a la convivencia y a su vida cotidiana. No es necesario esperar a que la situación llegue a ser insostenible.
El primer encuentro permite conocer qué está ocurriendo, qué preocupa a la familia y cómo está viviendo la situación el niño o adolescente. A partir de ahí, valoraremos sus necesidades y la manera más adecuada de construir el proceso.
La implicación de la familia se adapta a la edad, las necesidades y las circunstancias de cada caso. En algunos momentos será importante trabajar conjuntamente para comprender lo que ocurre y favorecer que los cambios puedan mantenerse fuera de consulta.
Es normal que al principio puedan aparecer dudas, miedo, rechazo o desconfianza. El primer objetivo no es obligarle a hablar, sino crear poco a poco un vínculo seguro en el que pueda sentirse respetado y comprendido.
La confidencialidad es fundamental para construir un espacio de confianza. Al mismo tiempo, la comunicación con la familia se adapta a la edad y a la situación, compartiendo la información necesaria para proteger su bienestar y apoyar el proceso.
No existe una duración igual para todos. La frecuencia y el tiempo del acompañamiento dependen de la situación, la evolución y las necesidades de cada niño o adolescente, y se revisan progresivamente durante el proceso.
Hablemos
El primer paso empieza aquí
A veces, comenzar consiste simplemente en detenerte, escuchar lo que necesitas y abrir un espacio para cuidarte con más calma.
¿Cómo puedo ayudarte?